UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
DIPLOMADO DOCENCIA EN EDUCACIÓN SUPERIOR
ASIGNATURA: HERMENÉUTICA SOCIAL Y COMUNICACIÓN EFICAZ
FACILITADOR: DR.
PAVEL ROJAS BUSTAMANTE
Discusión Bizantina
La palabra
discusión viene del latín discussio,
y procede del verbo discutire, formado
por dis- y quatio, un verbo que
significa "agitar, mover, empujar y golpear" .Sin duda, el actual sentido de "discusión" se
vio influenciado por palabras parecidas, como disquisitio o disputatio,
que designaban la mera discusión intelectual, no necesariamente violenta.
La expresión “Discusión Bizantina” que ha perdurado desde tiempos del Imperio Bizantino la empleamos
para designar a todo tipo de discusiones largas que enzarzan
indefinidamente a sus participantes en largas diatribas sin sentido para el
común de las personas, y sin que tales discusiones puedan resolverse jamás
porque versan de cosas etéreas que nadie puede probar en un sentido u en otro.
También
se usa la expresión “Discusiones Bizantinas” cuando se produce una
disputa apasionada sobre cuestiones que no tienen trascendencia alguna y
preferimos no implicarnos en ellas, a sabiendas de que de ahí no se podrán
extraer conclusiones o algo útil, ya que
ninguna de las dos partes dará su brazo a torcer en la acalorada discusión.
Es equivalente a la expresión "discutir el
sexo de los ángeles", ya que, una leyenda popular jocosa, seguramente
exagerada, dice que en los últimos días del Imperio, en 1453, cuando el asedio de las tropas
del Imperio Otomano sobre
Constantinopla era
inminente, los políticos e intelectuales bizantinos seguían discutiendo sobre
cuál era el sexo de los ángeles en vez de centrarse en lo fundamental en aquel
momento, que era preparar la defensa de la ciudad ante el previsible ataque del
enemigo.
Las discusiones bizantinas eran disputas
religiosas. Ya desde época de Constantino, en el imperio romano oriental,
Constantinopla o Bizancio, estuvo presidido por arduas y a veces violentas
disputas.
Los cristianos estaban divididos en numerosas
sectas, cada una de las cuales difería en puntos de la creencia. Detrás de todo
ello también subyacían fuertes disputas de poder, pues la iglesia de la época
se dividió en patriarcados.
Así como en occidente se reconocía más la
autoridad del patriarca de Roma, en Oriente, distintas sedes que habían sido
importantes ciudades antes que Constantinopla, se disputaban la primacía, a
saber, los patriarcados de Antioquía, Alejandría, Jerusalén: normalmente cada
sede se acogía a una creencia. Así unos decían que Jesucristo era Dios e hijo
de Dios, otros que era un enviado de Dios, otros decían que Cristo tenía dos
naturalezas, otros que sólo una, ya sólo divina, ya sólo humana, etc. Unos
reconocían una tercera entidad llamada "Espíritu Santo", doctrinalmente,
la principal diferencia estaba en la doctrina conocida como "la
procedencia del Espíritu Santo". Los latinos repetían: "El Espíritu
Santo procede del Padre y del Hijo" (filioque en latín). Los griegos
decían que procedía "del Padre", dejando fuera la palabra filioque.
Sobre esa sola palabra se realizaron muchos debates, se escribieron
innumerables libros y aun se derramó sangre en amarga lucha.
Tales
disputas originaron una fuerte intervención de los emperadores para convocar Concilios, con objeto de poner
acuerdo, y nada menos que en Oriente se celebraron entre el siglo IV y VIII, ocho
grandes concilios con el objetivo de unificar el dogma, sin lograrlo. Los concilios duraban
años y años de infinitas discusiones. No sólo eso, tal ambiente generó su reflejo en
el pueblo. En el hipódromo de Constantinopla los aurigas levantaban grandes
pasiones. A imitación de Roma, los conductores actuaban divididos en
cuatro equipos: los Verdes, los Azules, los Blancos y los Rojos. Pues bien: los
monofisitas (partidarios de una naturaleza en Cristo) se afiliaban a los
Verdes, los atanasianos (partidarios de una doble naturaleza) a los Azules, etc. Así hasta
en el hipódromo se producían violentas disputas religioso-deportivas, que a
veces incluso tenían resultados sangrientos. Se dice que las verduleras de los
mercados de Bizancio se lanzaban las coles a la cabeza por interminables discusiones.
Durante toda la época de la división entre los dos imperios
romanos: el de Occidente y el de Oriente, los cristianos se enredaron en
interminables litigios teológicos hasta que en el año 858 la unidad del
cristianismo sufrió un durísimo golpe con el cisma de Focio, patriarca de
Constantinopla, que separó la iglesia griega, con sede en Constantinopla, de la
latina, con asiento en Roma. Fue el llamado cisma de Oriente. En él hicieron crisis las profundas
diferencias que las dos iglesias tenían respecto de la autoridad temporal,
dogmática y magisterial del papa, de la castidad sacerdotal, de la inmaculada
concepción de María, la existencia del purgatorio, la cuestión de la santísima trinidad y
muchísimas otras cuestiones.
La llamada "cuestión filioque" que todavía no se ha
resuelto entre la iglesia católica y la ortodoxa. Por ese motivo el patriarca
de Roma (Papa) y el de Constantinopla, se excomulgaron mutuamente y rompieron relaciones en el siglo
XI. Y después, hasta el siglo XV, los
patriarcas y emperadores de Oriente seguían sumidos en interminables discusiones religiosas. Sus
temas favoritos eran estos: Sobre
si Cristo era Dios o sólo su profeta o mesías: tal enfrentamiento fue
violento y generó mucha
sangre y hasta asesinato.
Cuando en el siglo XV los turcos cercaban
Constantinopla, el emperador pidió ayuda militar a Occidente y nadie le ayudó
por distintos intereses políticos. El papa de Roma, entonces cabeza de un
estado con su ejército, le dijo que le ayudaría a condición de que aceptara el
"filioque" del credo. Aquel se negó, y el Papa de Roma le negó la
ayuda frente a los turcos.
Bibliografía
v
Jesse -Lyman -Hurlbut . Historia de la Iglesia Cristiana. Editorial Vida
v
http://etimologias.dechile.net/Expresiones/?Discusiones-bizantinas
2
v
http://www.enciclopediadelapolitica.org/Default.aspx?i=&por=d&idind=483&termino=
v
http://www.saberia.com/2010/03/que-es-una-discusion-bizantina/
v
https://sigificadoyorigen.wordpress.com/2010/04/29/discusiones-bizantinas/

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